Diamante Eléctrico: “La música es un accidente, nuestra carrera no”

El trío narra su experiencia tras obtener el Grammy Latino a mejor disco rock

 

Juan Galeano, Daniel Alvarez y Andee Zeta celebraron a rabiar en la ciudad de Las Vegas la consecución del Grammy Latino con el Mejor Álbum Rock del año. La formación bogotana vive un momento esplendido pero no desea embriagarse por el súbito éxito. Secretos y exclusivas de una piedra brillante capaz de romper con lo establecido.

 

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¿Cómo entraron en competencia en los premios Grammy?

 

Juan Galeano: Hace dos años enviamos nuestro primer disco sin resultados. Este año mandamos nuestro segundo trabajo “B”, tal y como lo haría cualquier persona que desee ser considerado. Sabíamos que teníamos un buen disco bajo el brazo pero sinceramente no esperábamos ganar. Ser nominados en las dos categorías que tiene allí el género rock —Mejor Álbum y Mejor Canción— fue una enorme sorpresa. Las nominaciones, recurriendo a la típica respuesta de una reina de belleza, ‘ya eran ganar mucho’. Competíamos con artistas de mayor trayectoria como La Gusana Ciega, Cuca, No Te Va Gustar, Vicentico o Fito & Fitipaldis. Muchos al ver nuestro nombre se preguntaron de dónde habíamos salido.  Hacemos rock y ser tenidos en cuenta allí es reafirmar que estamos haciendo las cosas bien y que tenemos un lugar en el mapa.

 

¿Cómo fue estar en la gala de los Premios Grammy?

 

JG: Viajamos a los Estados Unidos con los Grammy como una actividad más en medio de una apretada agenda. Los días previos a la ceremonia hicimos bastante prensa, estuvimos en el canal CNN e ofrecimos dos conciertos junto a los mexicanos Zoé. Lo que menos nos interesaba era payasear en una alfombra roja o subir selfies de la velada a nuestras redes. Diamante Eléctrico fue a trabajar con muy buenos resultados.

Daniel Alvarez: Es innegable que se vive ansiedad y es emocionante estar en la ceremonia, no obstante somos una banda compuesta por personas que llevan muchos años en esto para saber lo que cuesta, lo que duele y lo que falta en el camino. Nunca paramos a hacer turismo por estar metidos en un carro yendo a tocar por el país. El día de los premios, pocas horas antes estábamos dando unas entrevistas, nos arreglamos rápidamente y fuimos sin esperar demasiado. Otra jornada de labores que culminó con grandes sonrisas.

 

Diamante Eléctrico no es un grupo apadrinado por un sello mayor, y sin embargo en el transcurso de un año han lanzado un aclamado disco, posicionado varios sencillos en la radio, realizado giras por fuera y dentro de Colombia además de abrir el show de Foo Fighters en el estadio El Campín. ¿Cómo forjar esto sin cambiar el espíritu independiente que los caracteriza?

 

JG: Nunca hemos estado satisfechos con el entorno y para remediarlo hemos acudido a la creatividad y el esfuerzo. Fuimos el primer grupo nacional que sacó un disco por intermedio de una estrategia de crowdfunding donde recogimos cinco mil dólares; con el siguiente álbum, “B”, editamos inicialmente dos mil copias por nuestra cuenta y luego pusimos otras cinco mil en la edición de una revista de circulación nacional generando un impacto a mediano plazo. No contamos con una casa que nos distribuya así que llevamos las copias a las tiendas y estamos al frente de este proceso que no tiene otro objetivo que llevarnos a ser la banda que soñamos. Lo que ha sucedido en 2015 es un reflejo de esa búsqueda, de haber hecho la tarea, y el que dude de ello no tiene ni puta idea de quiénes somos.

 

La cólera con el panorama que contemplaban parece haber sido el motor de su crecimiento.

 

DA: Pasamos de vivir con rabia a hacer música con rabia. Canalizamos la bronca para transformarla en génesis compositiva. No buscamos hacer enemigos ni vivimos amargados. Tenemos un equipo de trabajo formal en su estrategia y que si bien es independiente está a la altura de lo que se requiera en la industria.

 

JG: No hemos tenido que besarle el culo a nadie y nunca lo haremos. Ser rockero no significa que no puedas tratar a músicos de otros géneros o debas ser un patán. Entendemos como se mueve esta industria y nos adaptamos a ella sin perder un milímetro de integridad. Existen nuevos modelos de negocio; ya no dependes de una discográfica, una marca cualquiera puede servirte de puente financiero sin entregarles tu arte.

 

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La palabra independencia es muy bonita pero qué significa realmente ser una banda independiente.

 

JG: Hay grupos que siguen pensando que un día llegará a la puerta un manager con millones de dólares en una maleta y una propuesta para salir de gira por el mundo. No pasará nunca. Personalmente voy a donde los encargados de las marcas a vender mi producto. Esto es lo que tengo para ofrecer y quizá les interese o no. Mi creatividad no se compromete y mi proyecto respira gracias al respaldo económico de aquél que vea en ello una oportunidad.

 

DA: Las marcas comerciales son socios estratégicos. No como las disqueras que te enganchan por tres años y dos discos. Se quedan con los masters, la publicidad y dependes de su esfuerzo para progresar.

 

¿Las marcas de productos no les interesa que cambien su sonido o usen determinada estética?

 

DA: No en nuestro caso. Lo que hacemos son sencillamente canjes. Una vez rompes el circulo de las tres efes en inglés (family, friends and fools) tu arte debe ayudarte a crecer sin encadenarte. Hicimos dos maravillosos videos para los sencillos ‘Kamikaze’ y ‘Todo va a arder’, pero no estábamos estancando con el de ‘Las horas’ por presupuesto. Decidimos un día no esperar más y cambiar de idea para sacarlo inmediatamente. Funcionó. No nos podíamos varar por plata.

 

JG: En la música el tiempo tiene que ser perfecto. Así manejamos lo concerniente a nuestra reciente gira por Norteamérica y los pasado premios Grammy. Cuando apareció Apple Music hace unos meses nuestro disco estaba entre los destacados porque nuestra agencia había hecho la gestión para que la gente nos escuchara desde ahí y votara por nosotros.

 

DA: Aunque la música es un feliz accidente nuestra carrera no lo es. Somos tipos que rondan los treinta años y esa madurez no solo debe estar presente en las canciones, debe percibirse en la forma cómo nos presentamos, hablamos y planteamos una estrategia de mercado.

 

¿Estas dos nominaciones y el Grammy obtenido sirven de alguna forma para que el rock colombiano abra mercados?

 

DA: Nada de lo que está pasando es fortuito. Monsieur Periné o Bomba Estéreo son ejemplos de gestión independiente que se han establecido en mercados internacionales. Lo cruel es que hay bandas que son muy buenas empresas pero fallan como artistas. Cuentan con los recursos y medios pero su música no golpea lo suficientemente fuerte en las audiencias. No lo decimos con arrogancia, cada uno de nosotros tuvo otros proyectos musicales previos a Diamante Eléctrico que gozaban de mejores herramientas pero no calaron tan hondo.

 

JG: Después de que usted tenga un puñado de canciones hechas porque realmente le gustan y posean el potencial de gustar a otros, hay una puerta abierta. Sin embargo es solo usted quién con su creatividad y empeño sabrá como cruzar esa puerta. Nadie regala nada y menos los oyentes que al final del día son los que deciden qué les gusta verdaderamente. Eso aplica para el rock y cualquier otro estilo.

 

¿Cuál es el reto ahora?

 

DA: Jalar audiencias. Los rockeros tenemos el reto de hacer que esas grandes multitudes que nos ven en festivales gratuitos o abriendo para bandas de renombre paguen en unos meses una entrada por nuestros shows exclusivos. El talento abunda en Colombia, ahora solo basta despertar mayor interés en la gente. Eso se consigue con calidad, planeación y una puesta en escena de talla internacional.

 

JG: LosPetitFellas, Telebit, Manuel Medrano, Pedrina y Rio vienen con mucha fuerza. En unos pocos años la mayoría de los Grammys ya no se quedarán en México o Argentina, este país marca la pauta con su homogeneidad musical. Hay que mirar cómo hacer que audiencias como las de Rock al Parque no se queden solo en la contingencia de un largo fin de semana. Cuando lanzamos “B” tocamos en seis abarrotados bares de distintos puntos de Bogotá. Preferimos hacer eso a un solo show en un teatro. Este año tocamos mucho en otras ciudades del territorio y nos encantó ver la enérgica respuesta de la gente en lugares a veces lejanos. Construir audiencias. De eso se trata.

 

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¿Qué tanto sirven las redes sociales en ese objetivo?

 

JG: Pueden ser un espejismo. Sucede que un artista con cincuenta mil fanáticos en una red social no le entren ni cien personas a su concierto. En Facebook muchos se creen Superman: son idealistas, aman a los animales, las buenas causas pero en la realidad son otra cosa. La vida está en la calle. Ahí es donde se venden los discos, las camisetas y se hacen los conciertos. Por esta razón es que recientemente abandoné las redes sociales, me resultan una mentira y un desperdicio de tiempo.

 

DA: Las redes sociales le pueden quebrantar el espíritu a un artista. Son un arma de doble filo; sirven para acercarte a las personas que valoran tu trabajo a la par que para recibir el desprecio de aquellos que por los motivos que sean no les importas. Yo quiero ver con mis ojos a doscientas personas cantando junto a mi en Bucaramanga o ver que alguien compra un disco de Diamante porque le gusta. Los “likes”y “fans” sirven para mostrarle a las marcas la vigencia de lo que hacemos y poco más.

 

¿Les dejó un sabor agridulce abrir el show de Foo Fighters o ser cabezas de cartel en el último festival Rock al Parque?

 

JG: Fueron triunfos y experiencias inolvidables. Tocar en un estadio colmado de gente o en un festival para 80 mil personas nunca dejará de ser un desafío muy emocionante. Sin embargo tenemos los píes en la tierra. Los fans de Foo Fighters no fueron a ver a Diamante Eléctrico y los 80 mil de Rock al Parque no correrán a comprar nuestra música. A veces se nos tilda de “gomelos” o “caspas” por X personas. Lo que nos importa es que hemos sabido responder a tan extraordinarias oportunidades.

 

DA: La gente está donde quiere estar y si nosotros podemos hacer que uno o más aprecien lo que entregamos en aquellas tarimas, hemos ganado. Todas las presentaciones son especiales, más es innegable que haber compartido escenario con Foo Fighters fue sensacional.

 

“B” es un obra que a parte de las satisfacciones que les ha brindado parece tener aliento en el 2016.

 

JG: Decidimos reeditar el disco en formato de vinilo. Esta versión ofrecerá dos canciones nuevas que grabamos este año en los Estados Unidos. ‘Combustión’ que la registramos en la ciudad de Los Angeles mientras que ‘Delatar’ se hizo en Nashville, en los celebres estudios Third Man Records de propiedad de Jack White.

 

¿Qué mas se vislumbra en el nuevo año?

 

JG: Al mejor estilo de Diamante Eléctrico no nos quedamos quietos y no estamos satisfechos. Por un ganar un Grammy nuestra carrera no empezó ni se terminó. El próximo año vamos a girar bastante por México, Estados Unidos, Argentina y obviamente Colombia. La reedición de “B” en vinilo traerá un nuevo lanzamiento y pondremos a disposición 20 mil copias más en CD. La gente tiene que tener en su casa un álbum de rock colombiano ganador del Grammy. Es la segunda vez que ocurre eso en la historia después de Los Aterciopelados.

 

¿Un tercer disco entre los planes?

 

JG: En abril entramos al estudio y un nuevo álbum tiene que estar en la calle en septiembre. El plan es lanzar otro sencillo de “B” (que será uno de los bonus tracks del vinilo) y cuando la gente esté degustando aquello tener un nuevo disco con material fresco. No deseamos tener baches ni dormirnos en los laureles. Hendrix, Sabbath, Zeppelin editaban dos trabajos por año… tenemos la creatividad y la plataforma para no detener el proceso creativo.

 

DA: El disco debut poseía un sonido cochino y quizá el que venga lo sea aún más. Si se piensa que podemos suavizarnos o ser más “nice” de aquí en adelante, están muy equivocados (risas).

 

Entrevista por: Alejandro Bonilla Carvajal
Fotografías: Juan Felipe Rubio

 

Fuente: Revista Rockaxis